
En el año 2007 Pluspetrol, alentado por los buenos resultados obtenidos en Tucumán con el Programa Siembrevida, convoca a Mainumbí para la implementación de acciones comunitarias en el Distrito Sur, más precisamente en la ciudad de Neuquén. Surge así la idea de adaptar el Programa Siembrevida a esta nueva región.
Bajo la recomendación de Pluspetrol, Mainumbí se contactó con la Asociación de Madres Piñ én Piuqué (en mapuche, los hijos del corazón) quienes llevan adelante un Comedor Comunitario que se encuentra en el barrio San Lorenzo Norte de Neuquén y que realizan también tareas de Guardería y Roperito contando con la experiencia de diez años de trabajo social en la región. Este grupo atesoraba un sueño, y ese sueño fue la base para el entendimiento común. Soñaban con tener un predio de cultivo y granja que sume trabajo e insumos a la gente. Pluspetrol contaba con ese espacio, un predio de más de 3,5 has. que cedió en comodato a Mainumbí (cómo responsable del programa) Así el Programa Siembrevida echó raíces en Neuquén y se transformó en “Nuestro sueño” .
Cuando visitamos el predio, nos sorprendió el suelo salinizado y buscamos dentro del mismo un espacio más fértil por donde comenzar. Encontramos un buen espacio y mejor ejemplo de la no tan común influencia positiva del hombre en la naturaleza: un sector de aprox. 4 has, había vivido durante muchos años una familia. Esta familia cultivaba frutales, algo de huerta y tenía algunos animales de granja. La recorrida fue realizada machete en mano porque la cubierta vegetal semejaba una selva húmeda. Esta familia dejó con su amor por la tierra un hermoso recuerdo: la tierra de estas cuatro hectáreas tiene hoy una rica capa de humus: húmeda, cuidada y “mimada”, podríamos decir, por la propia naturaleza.
Antes de comenzar con los trabajos en el predio, se entregaron todas las herramientas necesarias, y también bicicletas y tricicletas para que los operarios se trasladaran. Estas herramientas fueron administradas por la gente de Piñén Piuqué y quedaron como propiedad del comedor. Se contrató a cuatro operarios de la comunidad del Comedor, quienes fueron capacitados por Juan Carlos Hueller, de Pluspetrol, en una jornada de inducción a la seguridad, previa al desempeño de las tareas y al uso de las herramientas.
También fueron supervisadas las tareas en el predio y el Comedor comenzó a destinar sus residuos orgánicos para la elaboración de compost. El reciclado de estos residuos, que se mezclan con el pasto y otros verdes que salen del mantenimiento del predio, generan otro sub-proyecto: la lombricultura.
El experto Sebastián Ferlini diseñó los espacios del futuro Parque-huerta-granja con sentido pedagógico y didáctico, cuidando el ordenamiento productivo y preservando las especies de valor autóctono. El terreno fue acondicionado por expertos y comenzaron entonces las jornadas de capacitación, tendientes a generar un mejor aprovechamiento de los recursos y una mayor productividad de las huertas.
La Ingeniera Agrónoma María Gabriela Martín fue elegida como la coordinadora en todos los temas agronómicos del futuro Parque-huerta-granja. Bajo los títulos: “Hacer un buen suelo”, “Cultivos naturales”, “Los cultivos naturales y la alimentación”, “Abonos orgánicos” dictó sus clases durante todos los viernes de la primera etapa.
El Ps. Juan Pablo Tapia colaboró en esta primera etapa en la coordinación general de todas las actividades y en los aspectos formativos sobre asociativismo del grupo. Hoy Leticia Colonna continúa con esta tarea.
El Técnico de INTA Pergamino, Miguel Cacciamani capacitó y monitorea el emprendimiento sobre producción de humus de lombriz en el predio.
Por otra parte, la Prof. Marcela Corte explicó los alcances del Programa desde el punto de vista del aprendizaje y remarcó la importancia de introducir en el niño el interés y el amor por la tierra. A estos fines se distribuyeron las mochilas “Nuestro Sueño”, que contienen un conjunto de macetitas de cartón reciclables, semillas suficientes, una cantidad de humus de lombriz y un folleto explicativo.
Mientras el predio se despejaba descubríamos plantas que no habíamos observado. Entre ellas descubrimos varias plantas de Rosa Mosqueta, lo cual nos llevó a decidir un cultivo de doble propósito.
Con los gajos que saquemos de estas plantas, rodearemos el alambrado del predio. Estas plantas, luego conducidas como enredaderas entre los alambrados, brindarán con sus copiosas espinas seguridad en todo el perímetro y además “cosecharemos este cerco”, representando sus frutos otra oportunidad para elaborar el dulce de rosa mosqueta tan apreciado como una de las especialidades de la cordillera. Ante estas perspectivas, Mainumbí creó etiquetas, sugirió envases y durante el mes de julio se realizaron las jornadas de capacitación en elaboración de dulces artesanales y naturales, dictadas por Marta Tomé y María Eva Formente. La producción de dulces se realizó a partir de los frutales característicos de la región. Fue una jornada de trabajo en la que los participantes aprendieron la importancia de agregar valor a los productos que se obtienen de la tierra.
Para seguir solidificando el programa, Pluspetrol construyó en el predio un salón de usos múltiples. Vale destacar que sin este salón las tareas a realizarse en el predio hubieran sido muy dificultosa. Esta construcción será utilizada también para la incorporación de un operario sereno que por las noches recorra el predio, principalmente cuando estén los sistemas de cría de conejos o pollos.
A modo de balance, a finales de esta primera etapa del Programa podemos contar con más de 30 familias beneficiadas en forma directa e indirectamente con otras tantas como mínimo.